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Arzobispo Rodi en nuestras escuelas católicas

Las escuelas católicas son excepcionales. Esa es la realidad. Hay algo único con respecto a una escuela católica. Esta distinción nace del hecho de que las escuelas católicas son un Ministerio de la iglesia, una respuesta de los creyentes que buscan seguir a Cristo. Una escuela católica es más que un lugar para aprender no obstante de que las escuelas católicas ofrecen una educación excelente.

Una escuela católica existe porque los creyentes desean ayudar a los jóvenes a descubrir sus talentos dados por Dios para que puedan ser exitosos en cualquier campo de trabajo que eventualmente deseen ejercer. Pero es más que un lugar de educación donde los jóvenes se preparan para ganarse la vida. Es también y aún más importante, un lugar donde a los jóvenes se les ofrece una fundación en la fe para que puedan entrar en una vida con Dios que perdurará por toda la eternidad.

Las escuelas católicas ofrecen dos mensajes que cambian la vida a los estudiantes: primero, a los estudiantes se les dice “ustedes son amados“. A los estudiantes se les enseña que hay un Dios y que Dios los ama. Además, las escuelas católicas se esfuerzan en formar un ambiente cristiano donde los estudiantes estén seguros. Cuando los estudiantes saben que son respetados y protegidos, la educación puede ser mucho más efectiva. En segundo lugar, a los estudiantes se les dice “tú lo puedes lograr.” El fracaso no es una opción. Los alumnos deben conocer el material antes de pasar al próximo grado. Son apoyados en una atmósfera donde cada estudiante es retado y asistido a utilizar las habilidades que Dios les ha dado.

Nuestros jóvenes vivirán cada vez más en una economía donde la buena educación es esencial para triunfar. Nuestros jóvenes también vivirán en un mundo cada vez más secular donde una fuerte fundación en la fe es esencial para la salvación. Una escuela católica ofrece ambas.

Gracias a todas las familias que inscriben a sus niños, a menudo con gran sacrificio, en las escuelas católicas. Ruego que Dios les bendiga. Gracias a nuestro clero y religiosos que apoyan a las escuelas católicas con mucha dedicación. Gracias a la señorita Gwen Byrd, Superintendente de las escuelas católicas y a todos los que sirven en la administración, facultad y personal de nuestras escuelas. Su amor hacia los estudiantes y sus esfuerzos hacen a nuestras escuelas lugares de excelente educación y formación. Gracias a los feligreses a través de la Arquidiócesis que apoyan las escuelas católicas. Juntos todos ustedes están apoyando a nuestras escuelas donde los estudiantes reciben una fundación que los bendecirá durante toda su vida, y quisiera añadir, en la eternidad.

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