Thu. Oct 22nd, 2020

Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa. Este pasaje de Eclesiastés es tan aplicable hoy como lo fue el día que fue escrito, hace alrededor de 2300 años. Vivimos momentos de incertidumbre y temor debido a la pandemia por la que el mundo entero está atravesando. La virulencia del COVID-19, el riesgo de contagiar a personas vulnerables, como lo son los ancianos y las personas con problemas de salud, ha causado la necesidad de distanciarnos físicamente para minimizar los chances de contagiar o ser contagiados. A este distanciamiento físico se le ha dado el nombre de “distanciamiento social”.
La cultura hispana se caracteriza por el acercamiento social que expresamos, por el cariño que nos damos a través de los abrazos y los besos en la mejilla, por las comidas que compartimos y por “probar” del plato de quien está sentado a nuestro lado. Nos caracterizamos por el amor que le tenemos a la Virgen Maria, amor que se refleja en las procesiones donde las congregaciones pueden ser de miles de personas. Se nos conoce por el amor que profesamos a Jesús, desde su nacimiento, a través de las posadas, hasta su crucifixión, la cual conmemoramos recreando la vía de la cruz o viacrucis. Pero hay un tiempo para todo bajo el sol, tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de abrazarse.
Este es el tiempo de acercarnos en espíritu, de compartir nuestro cariño con expresiones físicas de solidaridad; es el momento de ser uno en espíritu en torno al amor que hemos recibido de Dios y que a la vez estamos llamados a dar gratuita y abundantemente a todos los que nos rodean (a 2 metros de distancia). Es el momento de llamar nuestros padres, abuelos y vecinos que viven solos para saber cómo están y saber que necesitan; es también tiempo de seguir ofreciendo nuestros recursos a nuestras parroquias; es tiempo de orar por nuestros sacerdotes, nuestros seres queridos, comunidades y el mundo entero.
Hay bajo el sol un momento para todo, y este momento, a pesar del distanciamiento social, es tiempo de unidad.

***

There is an appointed time for everything, and a time for every affair under the heavens. This passage from Ecclesiastes is as applicable today as it was on the day it was written, around 2,300 years ago. We live in moments of uncertainty and fear due to the pandemic that the entire world is going through. The virulence of COVID-19 and the risk of infecting vulnerable people, such as the elderly and those with health problems, have prompted us to physically distance ourselves to minimize the chances of infecting or being infected. This physical distancing has been termed “social distancing.”
Hispanic culture is characterized by our social closeness, by the love we give each other through hugs and kisses on the cheek, by the meals we share and by “trying” the dish of whoever is sitting next to us. We are characterized by the love we have for the Virgin Mary, a love that, among other devotions, is expressed through processions where thousands of people congregate. We are known for the love we profess to Jesus, from the “posadas” or gatherings during Advent to celebrate His birth, to the recreation of the Way of the Cross during Lent to remember His passion and crucifixion. But there is a time for every affair under the heavens, a time to embrace, and a time to be far from embracing.
This is the time to get closer in spirit, to share our affection with physical expressions of solidarity; it is the moment to be one in spirit around the love that we have received from God and that we are called to give freely and abundantly to all those around us (6 feet away). It is time to call our parents, grandparents and neighbors who live alone to find out how they are doing and what they need; it is also time to keep sustaining our parishes, and to pray for our loved ones, our priests, communities and the entire world.
There is an appointed time for everything, and this moment, despite social distancing, is a time for unity.
— Deacon Hector J. Donastorg, is the Director of Hispanic Ministry for the Archdiocese of Mobile. He may be emailed at hdonastorg@mobarch.org

By Editor

Leave a Reply